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Alberdi y una guía para construir una república

Hoy se celebra en todo el país el Día de Abogado, y la fecha fue establecida para conmemorar y recordar el nacimiento de Juan Bautista Alberdi, abogado, jurista, economista y político. Sin lugar a dudas un justo homenaje al legado de un gran argentino, quien a través de su obra se constituyó en uno de los pensadores nacionales más influyentes del siglo XIX, un demócrata cabal, integrante de la maravillosa Generación del ’37, hija de las ideas de mayo.

Es indispensable, en este presente de incertidumbre y degradación institucional, rescatar y revalorizar la figura de Alberdi. Sus ideas resuenan aún, con pletórica vigencia, cuando se expresa diciendo que: “La representación y la democracia no son ya formas de gobierno. En nuestros días, la democracia es el fondo, la naturaleza misma del gobierno; y la representación es un medio indispensable de la democracia. De modo que donde la democracia no existe, no hay sociedad política”.

El gran tucumano también nos enseñaba cuando hablaba de las elecciones y sus condiciones: “El sistema electoral es la llave del gobierno representativo. Elegir es discernir y deliberar. La ignorancia no discierne, busca un tribuno y toma un tirano. La miseria no delibera, se vende. Alejar el sufragio de manos de la ignorancia y de la indigencia, es asegurar la pureza y acierto de su ejercicio”. Aquí su pensamiento vuela no sólo en señalar la necesidad del sufragio como legitimación de sus representantes, sino también la indispensable responsabilidad del Estado en proveer de formación y educación al pueblo, para generar así un ciudadano pleno de derechos, con juicio, valores propios y lucidez, para no ser víctima de demagogos o autoritarios disfrazados de demócratas.

Alberdi pensaba, meditaba e imaginaba soluciones basado en la realidad de su tiempo, sin perder de vista la construcción de un futuro mejor para todos. Por eso, cuando escuchamos a oportunista y delirantes que nos ofrece soluciones “mágicas” a los problemas actuales, es bueno releer sus escritos y reflexionar acerca de su concepto de “soberanía popular” cuando escribía que “es el poder colectivo de la sociedad, de practicar el bien público, bajo la regla inviolable de una estricta justicia. La soberanía del pueblo, no es pues la voluntad colectiva del pueblo; es la razón colectiva del pueblo, la razón que es superior a la voluntad, principio divino, origen único de todo poder legitimo sobre la tierra”.

Los grandes pensadores son aquellos que dejan a las futuras generaciones obras e ideas que perduran en el tiempo y son material de referencia obligada a la hora de construir nuevos horizontes. Alberdi y su vasta obra es uno de ellos. Acerca de la libertad nos decía: “Conviene, sin embargo, no olvidar que así como la libertad individual es la nodriza de la patria, así la libertad de la patria es el paladium de las libertades del hombre, que es miembro esencial de esa patria. Pero ¿cuál puede ser la Patria más interesada en conservar nuestros personales derechos, sino aquella de que nuestra persona es parte y unidad elemental? Por decirlo todo en una palabra final, la libertad de la patria es una faz de la libertad del hombre civilizado, fundamento y término de todo el edificio social de la humana raza”.

El legado de Alberdi es inmenso. Es una guía para construir una nación y nos invitaba a pensar y construir una verdadera república sobre la base de los principios de igualdad, fraternidad y libertad. Ojalá estemos a la altura del desafío de hacer realidad sus sueños.

Abogado. Docente Derecho Constitucional UBA. Miembro del Instituto Derecho Constitucional CPACF

Agradecemos a: INFOBAE

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